Es fundamental que sepas
que el alcohol no es un alimento. El alcohol no es un nutriente, ya que produce
calorías inútiles para los músculos y no sirven para el funcionamiento de las células,
por lo tanto no ayudan en el mantenimiento, construcción y reconstrucción del
organismo. A diferencia de los nutrientes, el alcohol no se almacena, y por
tanto es destruido en las horas siguientes a su ingestión. Y por último, ten en mente que el alcohol no es un
medicamento. De hecho, es todo lo contrario de un medicamento. Provoca
solamente una excitación o emoción fugaz y una anestesia pasajera que puede
sofocar por un rato algunos dolores o malestares, pero que acaba teniendo
consecuencias aún más graves.
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